Formación en Sanación del Árbol Familiar desde La Mirada del Amor. El siguiente paso natural de todo lo que ya has aprendido.
Cuando entraste en Psicosomática aprendiste que el cuerpo habla. Que detrás de cada síntoma hay un conflicto, una emoción atrapada, una historia que el cuerpo tuvo que sostener porque nadie más pudo.
Y funciona. Lo has visto en consulta. Lo has visto en ti.
Pero llega un momento en el que el síntoma que tienes delante no empezó en esa persona. Empezó en su madre. En su abuela. En un duelo que nadie lloró, en un dinero que se robó, en un hijo que no llegó a nacer y del que nunca se habló.
Ahí el síntoma deja de ser individual. Y el mapa que tienes se queda corto.La Sanación del Árbol Familiar es el mapa que falta. No sustituye nada de lo que ya sabes: lo multiplica. Le pone razón a los casos que se te resisten, apellido a las lealtades invisibles y una fecha exacta a lo que la persona lleva repitiendo sin saber por qué.
Es la misma mirada. Solo que ahora abarca a todo el clan.
Del inconsciente familiar a los protocolos de sanación. En este orden, porque cada módulo sostiene al siguiente.
“Cuando el árbol se ordena, el cuerpo deja de tener que gritar.”
Cada módulo incluye teoría, casos reales de consulta y protocolos aplicables desde el primer día.Exactamente las mismas condiciones con las que hiciste Psicosomática. Sin letra pequeña.
Dos encuentros conmigo y con el grupo, en directo y cara a cara. Ahí es donde el árbol deja de ser teoría: se trabaja en el cuerpo, en el espacio y con testigos. Incluidos en tu plaza.
Los 13 módulos completos, disponibles cuando tú puedas. Para estudiar a tu ritmo y, sobre todo, para volver a ellos cada vez que un caso en consulta te lo pida.
Cuatro meses dentro del Club, con las sesiones en directo, los casos que trae el grupo y la posibilidad de traer tus propios bloqueos y resolverlos delante de todos.
Cirugía Emocional, actos de sanación, lectura del árbol y gen-o-sociograma. Herramientas que puedes usar con clientes desde el primer módulo, no al terminar.
Ya diste el paso de mirarte. Este es el paso de mirar hacia atrás para que tus hijos no tengan que hacerlo.
Mismo precio, mismas facilidades y las mismas condiciones que ya conoces.
Sanaste tu síntoma. Ahora sana la historia que lo escribió.