La diarrea no era física. Era una huida.

En la última sesión del Club Psicosomático, una mujer de 60 años rompió a llorar y dijo:

— “Me diagnosticaron SIBO. Pero en el fondo… yo sé que no es solo eso.”

Y tenía razón.
No lo era.

Su cuerpo no estaba fallando.
Estaba intentando escapar.

Durante toda su vida había soportado demasiado:

  • trabajar rodeada de adultos que no la respetaban

  • sonreír mientras por dentro quería desaparecer

  • vivir “educadamente” invadida, sin espacio, sin voz

Nunca pudo huir.
Nunca se permitió soltar.
Nunca se fue.

Y entonces llegó la jubilación.

Por primera vez, no había obligaciones externas.
Y el cuerpo hizo lo que ella no se atrevió durante años:

Huir.

Porque a veces el intestino no se bloquea.
A veces libera.

Libera lo que ya no puede sostener.
Libera lo que se aguantó por miedo, por educación, por lealtad.
Libera una vida entera de “síes” dichos cuando el cuerpo gritaba “no”.

La diarrea no siempre es debilidad.
Muchas veces es un acto de supervivencia tardía.
Un intento desesperado del cuerpo por recuperar dignidad.

Por eso es tan importante aprender a leer los síntomas
no solo desde lo físico,
sino desde la historia que los generó.

Y esto es lo que trabajamos cada semana en el Club Psicosomático de los Martes.

Un espacio donde:

  • leemos dos árboles familiares en directo

  • entendemos por qué el cuerpo enferma cuando ya no puede más

  • y aprendemos a soltar lo que nunca debimos cargar

Si este texto te resuena,
si sientes que tu cuerpo está expresando lo que tú no supiste decir…

📍 Puedes unirte aquí al Club Psicosomático:
👉 
https://www.robertojimeneznavas.com/club-psico-martes

No esperes a que el cuerpo huya por ti.
A veces, mirar con amor a tiempo
es la verdadera liberación.

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